miércoles, 2 de abril de 2014

Educación a distancia: alternativa pedagógica


Quizá como nunca, hoy la Tecnología de la Información y la Comunicación (TIC) ha cobrado importancia fundamental en el quehacer educativo. De manera particular, las Instituciones de Educación Superior (IES) se han visto en la necesidad de emplearlas cada vez más para estar por una parte a la vanguardia de los avances científicos, tecnológicos, técnicos, administrativos y organizacionales; y por otra, porque han visto en ella un medio esencial para atender las demandas crecientes de espacios educativos que la sociedad hace. La Educación Abierta y a Distancia (EAD) representa una alternativa para afrontar los retos de formación personal y profesional, actualización y capacitación para el trabajo en aquellas personas que no tienen la posibilidad, por diversos factores, de acceder presencialmente a una institución educativa.

La EAD es una alternativa a la educación formal. Permite introducir, modificar, innovar y transformar no sólo la enseñanza sino el aprendizaje y la evaluación a partir del uso de la TIC e Internet. Al respecto, Rocío Martín-Laborda escribió, hace casi diez años, un artículo titulado Las nuevas tecnologías en la educación en donde precisa los cambios que ha sufrido el escenario educativo. Se ha modificado, dice, el objeto de la enseñanza y los objetivos educativos pero también lo han hecho los centros escolares y las formas pedagógicas. En otras palabras: se ha dado un cambio en lo que se enseña, en la manera como se enseña, en los sitios desde los cuales se enseña y en los propósitos mismos de enseñanza. De igual forma, debemos agregar que se ha transformado el aprendizaje gracias a la diversificación de métodos, técnicas, estrategias y recursos disponibles. El chat, los e-mails, los foros y las aulas virtuales, las video y audio conferencias, los sitios webs y los blogs, Facebook y YouTube, el acceso a e-books y bibliotecas virtuales, entre otras muchas cosas, constituyen ahora recursos importantes que posibilitan la enseñanza y el aprendizaje, al tiempo que apuestan por la flexibilidad, característica fundamental de esta modalidad educativa.

Educación a distancia. Teoría y práctica, es el título del libro más reciente de Tania Morales Reynoso. En él subraya que la EAD puede superar la mera transmisión de conocimientos y la simple resolución de problemas si no pasa por alto que el conocimiento es una construcción activa, individual y social, que parte de los saberes previos de los estudiantes para alcanzar aprendizajes significativos. A través de la EAD se pueden atender las diferencias y mitigar las inequidades, combatir el rezago educativo de los adultos, asegurar los procesos de formación profesional y capacitación pero, sobre todo, brindar una educación que puede ser de calidad si responde a las necesidades e intereses de los estudiantes; si atiende sus estilos, ritmos y propósitos de aprendizaje; y, además, si cuenta con contenidos relevantes y pertinentes, esto es, si lo que se aprende tiene un vínculo con la realidad y resulta socialmente útil.

Las modalidades a distancia, nos deja ver Tania Morales, están teniendo gran impacto social pues amplían el alcance de nuestro sistema educativo, particularmente en la educación media superior y superior. Así, gracias a ellas ha sido posible incorporar a personas que han quedado fuera de la educación por factores como la masificación de las universidades, el trabajo, la distancia geográfica, el tiempo, etc.

Distintas universidades han empezado desde hace algunos años a incursionar en el diseño y la oferta de programas educativos a distancia, pues reconocieron en ésta una importancia estratégica. Se han dado cuenta que a través de la EAD no sólo se fomenta el uso de la tecnología como apoyo al proceso educativo sino que es posible conformar un currículum y materiales de enseñanza y aprendizaje centrados en los productos, los procesos y la construcción colectiva de saberes.

En la EAD el educador es enseñante, asesor y tutor, también gestor del conocimiento, mediador, generador de hábitos y facilitador de los procesos de aprendizaje, individuales y grupales. Por su parte, los estudiantes han de asumir un papel activo, desarrollar su propia capacidad de aprender y un espíritu crítico para hacer uso de materiales educativos (dispuestos en una plataforma tecnológica: sitio web, blog, etc.) que se hallan integrados por programas de las asignaturas, antologías, textos digitalizados, guías de lectura, links a páginas web relacionas con la temática, biografías de autores, glosarios, videos, películas, documentales, ejemplos, experiencias, mapas, organizadores de la información, formas de representación del conocimiento, foros de discusión, etc.

Sin duda, las IES deberán explotar al máximo las ventajas que la EAD tiene frente a la educación tradicional; educación reducida al aula, centrada en la exposición, el conocimiento y el maestro. Una educación que hoy sabemos obsoleta.  

 
Fuente:
Educación a distancia. Teoría y práctica. Guía para el desarrollo curricular.
Tania Morales Reynoso.
Universidad Autónoma del Estado de México,
México, 2012.

No hay comentarios:

Publicar un comentario