Quizá como nunca, hoy la Tecnología
de la Información y la Comunicación (TIC) ha cobrado importancia fundamental en
el quehacer educativo. De manera particular, las Instituciones de Educación
Superior (IES) se han visto en la necesidad de emplearlas cada vez más para
estar por una parte a la vanguardia de los avances científicos, tecnológicos,
técnicos, administrativos y organizacionales; y por otra, porque han visto en ella
un medio esencial para atender las demandas crecientes de espacios educativos que
la sociedad hace. La Educación Abierta y a Distancia (EAD) representa una
alternativa para afrontar los retos de formación personal y profesional, actualización
y capacitación para el trabajo en aquellas personas que no tienen la
posibilidad, por diversos factores, de acceder presencialmente a una
institución educativa.
La EAD es una alternativa a la
educación formal. Permite introducir, modificar, innovar y transformar no sólo
la enseñanza sino el aprendizaje y la evaluación a partir del uso de la TIC e
Internet. Al respecto, Rocío
Martín-Laborda escribió, hace casi diez años, un artículo titulado Las nuevas tecnologías en la educación
en donde precisa los cambios que ha sufrido el escenario educativo. Se ha
modificado, dice, el objeto de la enseñanza y los objetivos educativos pero
también lo han hecho los centros escolares y las formas pedagógicas. En otras
palabras: se ha dado un cambio en lo que se enseña, en la manera como se
enseña, en los sitios desde los cuales se enseña y en los propósitos mismos de
enseñanza. De igual forma, debemos agregar que se ha transformado el
aprendizaje gracias a la diversificación de métodos, técnicas, estrategias y
recursos disponibles. El chat, los e-mails, los foros y las aulas virtuales,
las video y audio conferencias, los sitios webs y los blogs, Facebook y
YouTube, el acceso a e-books y bibliotecas virtuales, entre otras muchas cosas,
constituyen ahora recursos importantes que posibilitan la enseñanza y el
aprendizaje, al tiempo que apuestan por la flexibilidad, característica
fundamental de esta modalidad educativa.
Educación
a distancia. Teoría y práctica, es el título del libro más
reciente de Tania Morales Reynoso. En él subraya que la EAD puede superar la
mera transmisión de conocimientos y la simple resolución de problemas si no
pasa por alto que el conocimiento es una construcción activa, individual y
social, que parte de los saberes previos de los estudiantes para alcanzar
aprendizajes significativos. A través de la EAD se pueden atender las
diferencias y mitigar las inequidades, combatir el rezago educativo de los
adultos, asegurar los procesos de formación profesional y capacitación pero, sobre
todo, brindar una educación que puede ser de calidad si responde a las
necesidades e intereses de los estudiantes; si atiende sus estilos, ritmos y
propósitos de aprendizaje; y, además, si cuenta con contenidos relevantes y
pertinentes, esto es, si lo que se aprende tiene un vínculo con la realidad y
resulta socialmente útil.
Las modalidades a distancia,
nos deja ver Tania Morales, están teniendo gran impacto social pues amplían el
alcance de nuestro sistema educativo, particularmente en la educación media
superior y superior. Así, gracias a ellas ha sido posible incorporar a personas
que han quedado fuera de la educación por factores como la masificación de las
universidades, el trabajo, la distancia geográfica, el tiempo, etc.
Distintas universidades han
empezado desde hace algunos años a incursionar en el diseño y la oferta de
programas educativos a distancia, pues reconocieron en ésta una importancia
estratégica. Se han dado cuenta que a través de la EAD no sólo se fomenta el
uso de la tecnología como apoyo al proceso educativo sino que es posible
conformar un currículum y materiales de enseñanza y aprendizaje centrados en
los productos, los procesos y la construcción colectiva de saberes.
En la EAD el educador es
enseñante, asesor y tutor, también gestor del conocimiento, mediador, generador
de hábitos y facilitador de los procesos de aprendizaje, individuales y grupales.
Por su parte, los estudiantes han de asumir un papel activo, desarrollar su
propia capacidad de aprender y un espíritu crítico para hacer uso de materiales
educativos (dispuestos en una plataforma tecnológica: sitio web, blog, etc.) que
se hallan integrados por programas de las asignaturas, antologías, textos
digitalizados, guías de lectura, links a páginas web relacionas con la temática,
biografías de autores, glosarios, videos, películas, documentales, ejemplos, experiencias,
mapas, organizadores de la información, formas de representación del
conocimiento, foros de discusión, etc.
Sin duda, las IES deberán
explotar al máximo las ventajas que la EAD tiene frente a la educación
tradicional; educación reducida al aula, centrada en la exposición, el
conocimiento y el maestro. Una educación que hoy sabemos obsoleta.
Educación a distancia. Teoría
y práctica. Guía para el desarrollo curricular.
Tania
Morales Reynoso.Universidad Autónoma del Estado de México,
México, 2012.
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